
El pequeño caos que origino tu breve estadía, con la sucesión de hechos apretados en el escaso tiempo, me llevó a ir componiendo el orden habitual, lentamente.
Era como si el pequeño caos asegurara tu presencia, algo absurdo verdaderamente, entonces tomaba una cosa la limpiaba, la guardaba despacio, la miraba ya en su lugar. No era como otras veces que deseo hacerlo rápido como cuando estoy a punto de salir, pero antes debo dejar las cosas en orden, para tener el placer de llegar a mi casita ordenada.
Una se queda mas vacía después de tenerte por unos días, es tan agradable recibir tus atenciones y detalles únicos, pequeños gestos como tu mano ofreciéndome el cinturón de seguridad en el instante que lo busco....o compartiendo el último delicioso bocado, o un mate no muy caliente como nos gusta.
Cosas de la convivencia, que hacen la vida tan agradable.
La partida bellísima con un sol escondiéndose detrás del Cerro.
Y vos con los nervios propios de un viaje que SIEMPRE nos depara sorpresas.
Y yo con el aplastamiento propio de quien no quiere la partida.