Todavía esta pasando por la rambla del Cerro la gente que vino al Memorial de l@s desaparecid@s .
En el escenario con su “consorte” la caseta de sonido y luces mirándose mutuamente, protegido con mamparas, montado “a todo dar” por la Intendencia de Montevideo y a prueba de intempestivos vientos infaltables a la cita en la costa oeste, se presenta la Sinfónica a tocarnos el alma.
Las Tres Marías en línea perpendicular al proscenio del escenario, también escuchan y se van asomando cada vez mas, a medida de que pasan hombrecitos con voces inmensas que parecen no caber en sus cuerpos.
Mientras, el aire tibio de un día con 40 grados de sensación térmica, no deja de acariciarnos colectivamente.
En el micrófono una mujer pequeña con rasgos orientales canta Madame Butterfly. Y pasan la Cavalleria Rusticana, Carmen, Tristán e Isolda y muchos mas.
Por los pasillos improvisados corretean gente menuda y perros con necesidad de jauría humana.
Una mujer sentada en su silla traída por su dueña, como la mía, comenta emocionada, “lo que vale esto y es lo que mas me gusta”.
Yo no puedo con mi manía de darle un marco filosófico y pienso lo bien que funciona la orquesta cuando “cada quien atiende su juego”. Al final el director capta las ganas de participar del público y “ordena obedeciendo” que acompañemos el ritmo con nuestras manos, hasta que nos ordena otra vez parar y así alternadamente con gestos de contento y levantando el pulgar nos dice que lo hicimos bárbaro …y funcionó, todo el mundo obedeció algo que deseaba realizar. Es magnífico, las personas candidatas a la presidencia debería meditar acerca de este “fenómeno de masas”.
Y mañana sigue el disfrute…con tangos, candombes y chamarritas.
Es mágico vivir unos muchos lo que antes estaba reservado para unos pocos. Y lo que es mejor, es que hay muchísimo mas para asombrarnos todavía. Como me gusta mi pueblo “ahora que tengo pueblo”.
mef
No hay comentarios:
Publicar un comentario